Inédito: Entrevista a Madame Récamier

La compositora e intérprete Gina Récamier, mejor conocida como Madame Récamier, estuvo presente en Torreón el 14 de octubre en el Garcés para deleitarnos con un set acústico. En ese mismo lugar, mientras estaba fuera del escenario y disfrutaba del ambiente, tuvimos la oportunidad de hacerle algunas preguntas para conocer más a fondo su vida y trayectoria a lo largo de sus 29 años, tocando temas como sus inicios en la música, su participación como músico en la banda Aleks Syntek, y por su puesto, su carrera como solista.
Aquí te dejamos lo sucedido (además de fotografías de su presentación):

¿Eres originaria de CDMX?

M.R.: Sí, crecí ahí pero viví muchos años en diferentes ciudades. Viví en Italia, en Houston y en Querétaro.

¿Cuánto tiempo estuviste en Italia?

M.R.: Ahí viví de los 3 a los 6 años de edad. Estaba chiquitita.

¿En tu familia alguien se dedica a la música?

M.R.: No. Fíjate que son muy musicales, les encanta la música; siempre estamos tocando la guitarra en navidades y todo, pero nadie se dedica a la música. Tengo un primo que hace teatro musical, y tengo otro primo que es DJ, pero no componen.

¿Entonces de dónde nació dedicarte a la música?

M.R.: Nació… pues yo creo que muy dentro de mí quería hacerlo, desde chiquita. Ya siempre cantaba todo el tiempo… me quitaba el pañal y lo embarraba todo en la pared mientras hacía mis canciones y mi mamá me regañaba (risas). Pero sí, o sea, desde chica ya lo tenía, y me inventaba mis rolas y todo. Y después, cuando tenía 14, empecé a tocar la guitarra, empecé a cantar en bares, empecé a ganar mi dinerito cantando, y me dije: “ok, esto es lo que quiero”, y me puse a estudiar, y me puse a darle. Y sigo estudiando.

¿Entonces eso es desde que estabas en Italia?

M.R.: Bueno, cuando estaba en Italia digamos que ahí compuse mi primera canción en el camión de la escuela a la casa. Y me acuerdo muy bien de ese día, luego tienes ciertas memorias de cuando eres chiquito, y de eso me acuerdo muy bien.
Como que estaba toda aburrida en el camión y empecé a cantar, y la canción era: “mira las flores, mira tu ciudad, mira tu cuento, mirame a mí”, y así; esa era la canción (risas).

¿En italiano?

M.R.: Era una canción en español. Cantaba muchas canciones en italiano también que me enseñaban en la escuela; aprendí a hablar italiano e inglés porque era una escuela americana, entonces regresé trilingüe a México y mezclando todas las palabras por todos lados. Pero ahorita estoy estudiando italiano otra vez con duolingo.

¿Eres autodidacta entonces?

M.R.: Muchísimo. No me gusta la escuela, pero no porque no me guste estudiar; me encanta estudiar y me encanta leer y aprender, pero me gusta hacerlo a mi tiempo y a mi manera y a mi ritmo. Soy “Montessori”  (risas), pero nunca fui a una escuela “Montessori“, siempre fui a escuelas así como de “apréndetelo”, y “el exámen…”, y eso me chocaba. Era raro que una materia me interesara y me la comiera toda.
Entonces más bien yo aprendí a mi ritmo, tampoco me iba mal en la escuela, sácaba mis 8’s, 9’s y 10’s, todo bien; pero ahora trato de ver muchos tutoriales sobre cosas que quiero aprender en cuanto a grabación, edición, audio, música, canto… todo eso. Me encanta nutrirme de clases virtuales.

Llegas a México, ¿cuántos años tenías?

M.R.: Después de Italia llegamos a Querétaro, y ahí vivi como 3 años. Y luego me fui a Houston 4 años, y de Houston nos fuimos al D.F. (CDMX), estuvimos 2 años ahí; del D.F. me volví a ir a Querétaro.
Entonces digamos que Querétaro era siempre el punto para regresar, la última vez entré a segundo de secundaria, tenía 14 años. Y ahí estuve toda mi secundaria y prepa, saliendo de prepa me fui a México, a triunfar, según yo (risas).

¿Dónde se puede decir que triunfaste por primera vez?

M.R.: Para mí no es como un triunfo total, son como cositas chiquitas que vas sumando y vas haciendo como diferentes logros; el primero de todos fue irme de Querétaro y llegar a la ciudad (CDMX), porque en ese entonces la escena de Querétaro yo ya la conocía, ya había estudiado música, ya conocía a todos ahí, y tenía que crecer.
Entonces llegar a México de cero y conocer a todos, pues fue un triunfo, fue un logro. Y luego empecé a moverme ahí, y conseguí trabajar con Syntek, en su banda, y entrar ahí fue otro logro; y sigo en esa banda, ya llevo 8 años tocando ahí, he visto entrar y salir muchísimos músicos, y… de todo tipo de cosas han pasado, y la neta es que ha sido una trayectoria increíble estar trabajando ahí, porque me considero parte de la banda de Alex, me comprometí. Pero al mismo tiempo me comprometí con Madame, y empecé a hacer mi proyecto, y ese fue otro logro: sacar mi primer disco, tocar en el Vive, y el Corona… empezaron a pasar mil cosas ahí con Madame, y luego como que bajó; saqué mi segundo disco y como que caí un poco, mi fé se fue al suelo, no todo el tiempo, pero habían días tristes; y luego había días en los que decía “no, chíngale, échale ganas, tú puedes”. Y entonces todas estas altas y bajas pues te llevan a descubrirte de muchas formas, y encontrar quién eres y qué es lo que realmente quieres hacer. Y hasta ese año que decidí irme de México, me fui a Los Angeles y conocí a muchos músicos mexicanos y talentosos, muchos músicos gringos increíbles, y todo lo que está pasando allá… dije: “no manches, hay una escena acá, y en México también y yo la estoy desaprovechando; tengo que regresar y echarle un chingo de ganas”, y es lo que estoy haciendo ahorita.

¿Qué se siente tocar en festivales tan grandes como el Vive o el Corona?

M.R.: Es super impactante, porque ahí te das cuenta de cómo vas, es como un examen final; y yo me di cuenta de que tengo un público, que tengo un “mundito” de Madame, pero que me falta muchísimo para crear esta producción que quiero. Pero va poco a poco, ya por fin logré encontrar a los músicos que me llenan el show, como que antes cambiaba mucho y sentía demasiado raro todo; son buenos músicos, todos los músicos que han tocado conmigo son buenos, no es como que escogía al azar, pero más bien fue como adecuarlos a la música de Madame Récamier. No escoger un músico solo porque es bueno, sino porque va a hacer sonar tu música como quieres.
Y para mí, por ejemplo fue muy difícil cuando me tuve que despedir del que fue mi baterista durante muchos años, y hace poco le tuve que decir: “¿sabes qué, Vega?, voy a tener que cambiar de baterista, y no quiero que lo tomes a mal”, y me dijo: “¡wow!, siento que me está cortando una novia, siento que estoy cortando”, y le dije “¡ya sé!, yo también. Siento horrible, pero no quiero que pienses que no te quiero y que no tocas bien, eres un chingón. Pero yo necesito a un baterista que suene a lo que estoy grabando en mis discos; y tú eres mucho más jazz, tú eres otra onda y tocas increíble. Pero ya te traté de entrenar para mí, y no ha funcionado”.
Entonces salió bien porque al final seguimos siendo amigos y todo.

¿Qué tal el recibimiento?, ¿cómo te has sentido en Torreón?

M.R.: Padrísimo, nunca me había pasado en todos estos años, y no sé por qué no lo había hecho antes… salirme de México y planear promoción, no se había dado; no había encontrado gente adecuada con quién trabajar, es bien importante estar moviéndote y conocer a la gente adecuada, y plantearte ideas y tratar de cumplirlas. Hay muchas ideas que se van a caer, se te van a caer muchas, pero mientras más ideas tengas, más puedes cumplir.
Entonces como yo mañana voy a tocar con Syntek, me llamó Fer y me dijo: “vente unos días antes, y tocamos y hacemos promoción”, y yo le dije que estaba bien; me mandó un plan de promoción super profesional y dije:  “¡órale!, yo no sabía que en Torreón había una escena, que habían cosas pasando, ¿¡qué pedo!?, ¿por qué no estoy conectada?”, o sea, me fui a Los Angeles antes de explorar mi propio país. Entonces estoy así como de “no manches, me tengo que mover”.
La semana que entra voy a Guadalajara, antier estuve en Durango, la semana pasada estuve en Reynosa y en Matamoros, ahí por ejemplo no hay  tanta escena pero hay otras cosas… entonces es cosa de estarse moviendo.

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